29 junio 2010

TRABAJOS SOCIALES O LA HORCA
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Las condenas que tenían que cumplir los bandoleros de las gavillas eran en algunos cosas trabajos en obras públicas, tal fue el caso de Fernando de Acuña, de la gavilla de Tuy, condenado el 25 de enero de 1823 a dos años en las obras públicas de A Coruña.
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Otro miembro de una gavilla, en este caso de la gran gavilla de Balseiro, Pablo Vaamonde, tabernero, fue condenado a 4 años de trabajos públicos en A Coruña, pena que compartió con Pedro González.
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De la gavilla de Narón, Atilano González y Pedro Díaz fueron condenados a dos años de trabajos en obras públicas el 20 de octubre de 1827.
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Pero no todos corrieron la misma suerte. Felipe Muñiz que dirigía su propia gavilla junto con El Enano cometieron algunos robos resultando el más grave el cometido el 20 de noviembre de 1823 en la casa de Antonio Montoto, de Vilouzás. Aparte de robarle, lo golpearon "con la efigie de un Santísimo" y al final le dispararon, hiriéndole gravemente y posteriormente causarle la muerte. Las circunstancia de esta muerte sensibilizaron a la opinión pública y autoridades iniciándose una persecución de estos bandoleros.
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Apresado Felipe Muñiz, sanguinario y hábil, éste logro huir de la cárcel de Betanzos, arrestado posteriormente a los seis días, se vuelve a escapar el 26 de noviembre de 1824 en compañía de El Enano y otros más. Acusado de falsificar documentación y sospechoso de otras muertes, fue condenado a muerte en 1827, siendo ejecutada el 19 de mayo de 1827 en A Coruña, junto con Antonio Maceiras, de la misma gavilla, también llamado O Coxo y Refaixo.
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"Salgan de la cárcel (él y Antonio Maceiras) donde se hallan con sogas de esparto al cuello, capuz y puntas blancas, montados cada uno de ellos en bestia de albarda con voz de pregonero delante que publique sus delitos y en esta forma sean conducidos por las calles más públicas hasta llegar al sitio de costumbre donde se halla puesta la horca de la que sean suspensos hasta que mueran naturalmente".

9 comentarios:

Aula de protocolo dijo...

El pobre Antonio Montoto seguro que se ganó el cielo, porque eso de que le golpearan antes de morir con una efigie de un santísimo tiene que valer para algo ¿no?

PMM dijo...

La de antes soy yo, que estaba administrando el blog de la escuela y se me ha ido el santo al cielo.

Titajú dijo...

Buenoooo, morir de muerte natural... creo que no. ¿No lo estaban ahorcando?

Matapollos dijo...

Pues a ver si el Santísimo se va a meter en problemas por colaborar en actos delictivos... no sé, no sé...
Pobres las bestias de albarda... hay que ver lo que tenían llevar a cuestas, sin tener culpa de nada.

millenium dijo...

Yo creo que debería valer, al menos, yo se lo daría, mejor publicidad que ésa imposible.

De muerte natural, dejaba de respirar, es una reacción natural cuando aprietan el cuello... vamos, como quien que ellos no tenían la culpa, la culpa era del reo que no aguantaba.

Al Santísimo lo liaron, Él no quería, estaba allí sí pero bueno... llegó el salvaje de Felipe, que ya me dirás tú si no tendría cosas por casa para hacer la salvajada, pero no... ¡pum!, el Santísimo... uno para el cielo, otro para la horca

Titajú dijo...

¡Ah! eso es como una cosa que leí hace mucho tiempo en no recuerdo dónde:
"Entre todos lo mataron y él solito se murió!

millenium dijo...

Tal cual.

Manuel Guisande dijo...

Venir de vacaciones y leer esto.... es que me rematas. Un abrazo

millenium dijo...

Qué alegría leerte por aquí, Manuel. Pocos comentaristas pero de calidad, todo un lujo para mí.

Sobre la entrada, pues no hay motivo para preocuparse.

¿Los bandoleros?, ya no existen y, además, ¿quién tiene hoy en día algún motivo religioso en casa?.

Aquí en casa, siendo creyentes, ni uno, y no por nada, ojo, pero es que ni siquiera se nos pasó por la cabeza. Dónde va el cuadro de la Última Cena en el salón de la casa de mi abuela... un cuadro con la imagen de una Virgen joven y sonriente en casa de mis padres... o sea que, aunque entren, ¿con que nos van a dar?... bueno... bueno, a los que somos coruñeses y a los no forasteros de A Coruña, ¡uf!, con la figura de la Torre de Hércules... pero bueno, coruñeses, gallegos... ¡malo será!. :-)