En 1916 el alcalde Casás mediante un bando nuevo quiso dar cierto sentido común a las fiestas del Carnaval que parecían descontrolarse un poco. Así, el 19 de febrero, advertía que la fiesta tendría lugar el domingo y el martes de cuatro a seis de la tarde y que se limitaría a la zona comprendida entre la Plaza de Mina y Los Cantones y que sólo en esta zona se permitiría arrojar confetti, serpentinas y flores.
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En el palco del Paseo de Méndez Núñez tocaría la banda de música del Regimiento de Isabel La Católica y la del Hospicio en la plaza de Mina.
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Las fiestas fueron todo un éxito destacando el aspecto de las casas de los Cantones luciendo colgaduras. El desfile abarrotó palcos, sillas, galerías y balcones para seguir el paso de las carrozas, algunas de ellas realmente extraordinarias. Si buena fue la jornada del domingo, todavía mejor fue la del martes con la entusiasta participación de carrozas, comparsas, rondallas, bandas, etc dando dos vueltas al circuito.
